Salimos un jueves con rumbo a Dallas, de ahí a Londres y se suponía que de ahí a Madrid. Sólo se suponía... Todo el viaje estuvo perfecto y los dos íbamos con muchos ánimos, pero Londres fue nuestra perdición. He de decir que principalmente íbamos a Madrid a la boda de Elena e Isaac, que era el sábado al mediodía. Dado que llegábamos a Londres a las 8 de la mañana del viernes, pensamos que no tendríamos problemas para llegar a Madrid por la noche y descansar para la pachanga del sábado. Pues error! Nuestro vuelo a Madrid se canceló gracias a la densa niebla que rodeaba el aeropuerto de Gatwick. Y no sólo fue nuestro vuelo, fueron otros 15 vuelos más, y entre ellos, cualquiera que saliera rumbo a Madrid. Estábamos atrapados en Londres!

La pinche hija de su re...aereolínea Easyjet (no me quiero enojar de nuevo...calma) les pagó a todos sus vuelos cancelados alojamiento y comidas, excepto a nosotros (a nosotros todo el vuelo cancelado a Madrid, no solo a Condor y a mí)! Después de reclamos y quejas inútiles, decidimos buscar cualquier salida de ese lindísimo pero carísimo país. Después de todo teníamos una boda a la cual llegar.

Encontramos internet no caro, ni carísimo, lo que le sigue (a 1 libra 10 minutos, o sea como 25 pesos 10 minutos), pero bueno, después de una hora y 9 libras (si ya sé que no les dá la suma, pero es que gasté 3 libras de más en una pinche botellita de agua para que me cambiaran un billete por moneditas para el internet) encontramos un vuelo a Valencia, que era lo más cercano a Madrid, pero saliendo desde Heathrow, que está a 1 hora y 19 libras por persona desde Gatwick.

Llegamos al otro aeropuerto alrededor de las 2 de la mañana y nuestro vuelo salía a las 11, así que buscamos un lugar donde dormir. El camioncito nos dejó en la terminal 4 y resulta que todo estaba cerrado: accesos a otras terminales, acceso a los trenes, acceso al metro, el starbucks, los restaurantitos, bueno todo excepto los baños. Así que estábamos atrapados en la terminal 4 del aeropuerto de Heathrow. Lo peor de todo es que no había ni una banquita sola, ni siquiera alfombrita, así que nos encontramos un rinconcito debajo de unos teléfonos públicos y amarrando nuestras maletas a los pies, intentamos dormir. Creo que ni Cóndor ni yo pudimos conciliar el sueño porque el piso estaba frío como hielo. Además de que teníamos como paranoia, por eso de que hemos escuchado que a veces llegan policías y no te dejan dormir en las terminales...en fin!

Por fin amanece, bueno mejor dicho, por fin dan las 6 de la mañana porque el sol salió hasta las 8, pero bueno, tiempo suficiente para que abrieran los elevadores y pudiéramos cambiarnos de terminal. Después de una hora encontramos el mostrador para el check-in. Ho-rror! Neta cualquiera de las terminales de autobús de la Cd. De México, tiene mejores instalaciones y mejor organización! Y bueno, nosotros que queríamos deshacernos de las maletas para no andarlas cargando por todos lados, y que nos dicen que todavía no, que estemos pendientes de las pantallas. Horas y horas pasaron y Cóndor y yo, desvelados, hambrientos, somnolientos e impacientes nos veíamos las caras de decepción soltando de vez en cuando una sonrisa falsa como para darnos ánimos. No sé bien a qué hora me quedé dormida en una de las sillitas, sólo sé que cuando desperté eran más de las 10 de la mañana y ahí seguían las maletas. Cóndor me abrazó y me miró con una gran gran cara de desilusión y me dijo: “Ve la pantalla, el vuelo viene retrasado”. Me sentí frustrada. Ya no tenía ánimos para seguir peleando y corriendo de un lugar a otro para intentar llegar a la boda. Creo que Cóndor estaba peor. No hicimos nada más que esperar.

Dieron las 11 de la mañana y nos dijeron que ya podíamos documentar las maletas. Así que nos fuimos corriendo hacia el mostrador que estaba en el piso de abajo. Cuando se abrieron las puertas del elevador casi me da un ataque. Eso estaba peor que las colas de Zara en el primer día de la barata! Gente corriendo y gritando por todas partes, filas que se cruzaban unas con otras, etcétera. Ni modo, a formarse!

Muy decentemente me abrí paso entre la multitud y me formé, cuando a los 10 segundos veo que se estaba metiendo gente a la fila así a lo chino! Y no uno una ni dos personas, noooooo, eran como 30!! Para lo que soy de especialita con que alguien se me meta!! Uffff me dieron en la llaga! Inmediatamente que me lanzo y les empiezo a reclamar y como no me hicieron caso, que me voy yo más adelante de la fila y que me meto a lo chilango! Faltaba más! Querían dormir al velador??!! No pues si para eso tengo callo!! (no en meterme a las filas eh, si no a hacer valer mis derechos!).

Total que documentamos, nos trepamos al avión y llegamos a Valencia a las 2 de la tarde. Todo cambió desde ahí. Como teníamos harta prisa por llegar a la ya empezada boda, decidimos rentar un coche. Algo caro nos salió el chistecito pero lo valió. Manejamos casi 5 horas hasta Miraflores, un pueblito divino en las afueras de Madrid. Ah ah, se me olvidaba decir, que también rentamos un GPS, lo cual fue LA salvación! Nos dejó en la puerta del hotel en donde era la boda.

Zarrapastrosos y apestosos entramos al hotel... creo que mi suegra y mi cuñada lloraron de la emoción al vernos! Por fin!! Lo logramos!!!

erika | General | 10 Enero, 2:16pm


Dejar un comentario









Fuentes XML de comentario: RSS | Atom